jueves, 9 de febrero de 2012

que ustedes aprieten el pomo no suele ser nuestra elección, te cuento.

en unas horas parto hacia gualeguaychú.
ayer, hablando sobre el tema con una amiga, me recriminó lo siguiente: "ay no puedo creer que yo esté más emocionada que vos por tu viaje. o sea, entendés que la vas a poner?".

realmente llegó a molestarme que una mujer dijera eso. sin quererlo, me ratificaba lo poco que entienden el mundo las mujeres: se piensan que existe alguna circunstancia de la vida en la cual un hombre puede tener sexo asegurado con desconocidas -sin pagar-. ojalá existiera eso. pero no, es una irrealidad.
eso me hace pensar que ellas no entienden las facilidades que tienen. sí, ya sé: tienen que parir, menstruar, depilarse, ser violadas, etc. pero todo esto está acompañado por la impunidad. la impunidad de decidir cuándo van a tener sexo. en definitiva, la impunidad de poder hacer lo que quieran en la relación hombre-mujer.

la próxima semana vamos a hablar de eso: de cómo esas relaciones son el único ámbito de la vida que escapa a la justicia. a modo de premonición (y de un suave látigo), les dejo este regalo