en unas horas parto hacia gualeguaychú.
ayer, hablando sobre el tema con una amiga, me recriminó lo siguiente: "ay no puedo creer que yo esté más emocionada que vos por tu viaje. o sea, entendés que la vas a poner?".
realmente llegó a molestarme que una mujer dijera eso. sin quererlo, me ratificaba lo poco que entienden el mundo las mujeres: se piensan que existe alguna circunstancia de la vida en la cual un hombre puede tener sexo asegurado con desconocidas -sin pagar-. ojalá existiera eso. pero no, es una irrealidad.
eso me hace pensar que ellas no entienden las facilidades que tienen. sí, ya sé: tienen que parir, menstruar, depilarse, ser violadas, etc. pero todo esto está acompañado por la impunidad. la impunidad de decidir cuándo van a tener sexo. en definitiva, la impunidad de poder hacer lo que quieran en la relación hombre-mujer.
la próxima semana vamos a hablar de eso: de cómo esas relaciones son el único ámbito de la vida que escapa a la justicia. a modo de premonición (y de un suave látigo), les dejo este regalo
